Bueno, uno algo cachondo, de el amigo Carlos, desde Noain (Navarra). Su ejército: condes vampiro
NINFÓMINA Y CLÁTARIS
Dicha historia comienza en un pequeño poblado del Imperio llamado Putisklub. En el año 2069 nació una preciosa muchacha a la que bautizaron con el nombre de Ninfómina.
Ninfómina crecía muy rápido y pronto empezó su curiosidad hacia las artes de la magia. Con 13 años, la niña empezó a dar clases de magia en una pequeña escuela que regentaba un sabio mago llamado Vandalf. La muchacha enseguida destacó entre los alumnos convirtiéndose en una prometedora aprendiz de maga.
Con el paso de los años, Ninfómina se hizo muy amiga de una compañera de clase llamada Clátaris. Cada vez se les veía más unidas, hasta tal punto que Ninfómina se enamoró de ella, pero decidió ocultar éste sentimiento, ya que las leyes de esa época penaban la homosexualidad con la tortura, la humillación y hasta la muerte. Además no quería contárselo a su amiga, ya que temía que se lo tomase mal y las cosas no fueran tan bien como lo eran hasta ahora.
En el décimo-octavo cumpleaños de Ninfómina, le prepararon una gran fiesta. Tras varias horas de mucho alcohol y desenfreno, Ninfómina y Clátaris acabaron tumbadas a la orilla del río, mirando la gran luna llena que inundaba el cielo de esa noche. Cuando apenas llevaban 5 minutos observando la luna, Ninfómina se giró y le dio un beso a Clátaris. Tras unos segundos de incertidumbre, Ninfómina puso cara de arrepentida, pero inmediatamente Clátaris le respondió con una sonrisa. Nuestra protagonista le contó todo lo que sentía y Clátaris le dijo que a ella le pasaba exactamente lo mismo. A partir de ese día, a las dos chicas se les veía más unidas si cabe y una no hacía algo si no era en compañía de la otra.
Un día en el que las dos se encontraban en el monte realizando prácticas de magia, acabaron como tantas otras veces, en el fondo de una cueva realizando todo tipo de juegos sexuales. En el momento de máxima lujuria entre las dos, apareció un cazador de la realeza y observó la escena. Pronto llegó a oídos del mandatario del pueblo e inmediatamente ordenó torturar a las dos jóvenes para que sirviera de escarmiento y nunca más se diera un caso parecido.
Llegó el día del castigo. Las muchachas fueron clavadas en unas grandes cruces por las manos y sometidas a fuertes latigazos. Se decidió dejarlas toda la noche clavadas en las cruces, y si a la salida del sol seguían con vida, se les bajaría y se les devolverían a sus familias. Cuando ya todo el mundo dormía en sus casas salvo los guardas que custodiaban las cruces, una extraña figura apareció entre las sombras. En cuestión de segundos, los guardas aparecieron decapitados y rodeados en un charco de sangre. A continuación, la extraña figura se abalanzó sobre Ninfómina (que permanecía inconsciente) y clavó los dientes en el cuello de ésta. Inmediatamente hizo lo mismo sobre Clátaris y después desapareció entre las sombras. A los pocos instantes, ambas abrieron bruscamente los ojos (los cuales estaban inyectados en sangre), se deshicieron de los clavos y se fueron del pueblo.
Nadie ha visto a las jóvenes desde ese día, pero hay lenguas que aseguran que preparan su venganza desde lo más profundo de los bosques, reclutando todo tipo de seres de ultratumba, esperando el momento oportuno para llevar a cabo sus planes…