Nuevo trasfondo, esta vez de el amigo Ishay, que desde logroño se llevó el premio al mejor trasfondo de el torneo de estella, consistente en el libro la búsqueda sagrada. Huelga decir, que su ejército es de Condes Vampiro, es decir, no-muertos.
Del Diario de Frederick Lors
Dia 3
Dicen que a veces se utiliza una expresión para recordar una experiencia que ya se ha tenido, “Déjà vu”, creo. Desde hace tiempo estos se acontecen entre mis pensamientos de forma vertiginosa y siempre tengo la misma duda, ¿es si algo que me sucedió estando vivo o estando muerto?
Esta mañana hemos levantado campamento en un claro del bosque Reignal, se que no lo necesitamos pues ¿que necesidades físicas o sociales tiene alguien que está muerto?, pero sin duda aún albergamos muchas hábitos de nuestra vida pasada y aunque como he dicho, no lo necesitamos, tal vez sea por mantener algunas de las costumbres anteriores para que nuestra disciplina como guerreros se mantenga intacta, pues eso somos y para eso estamos aquí. Hace menos de dos meses éramos el segundo regimiento de espadachines de Tirlo y yo, Frederick Lors, era su gentil capitán. Ahora formamos parte de la legión de las almas perdidos, bajo las ordenes del poderoso vampiro Lurf Kal Voman. Es curioso que a pesar de que fue su espada la que me robó la vida en desafió y sus tropas las que dieron muerte a las mías en el campo de batalla, hoy estamos aquí dispuestos a luchar a su lado. No se porque. Es irónico jurar lealtad a quien te dio muerte, pero algo en mi interior me empuja a hacerlo, matar en su nombre es en estos momentos para mi el mayor de los privilegios. No se si es simplemente la necesidad de servir como guerrero o algo más profundo, pero siento que mi motivación no ha cambiado, solo mi naturaleza.
Francamente, el mundo de los muertos no es tan diferente del de los vivos. Las enormes bestias de caza que he visto en el campamento me recuerdan los ladridos de los feroces mastines que nos acompañaban en las partidas de caza y a su vez, los gigantescos murciélagos que sobrevuelan continuamente el campamento me hacen recordar las nobles aves de cetrería que tantas veces seguía con la mirada, si es que ahora no sigo haciéndolo.
Incluso nuestro regimiento porta un orgulloso estandarte, una muestra del poder que atesora nuestro ejercito, los huesos lacados retumban en los tambores y como el mejor de todos los guerreros esqueleto que forman el corazón de la tropa, yo, Frederick Lors, me erijo con una soberbia armadura al frente de ellos como su capitán. Sí, no somos tan diferentes de los vivos….
Día 5
Y sin embargo somos tan diferentes… Hoy hemos participado en una pequeña refriega, dos pequeñas aldeas han caído en un solo día y todos sus habitantes pertenecen ahora a nuestras filas, bueno, al menos están al lado de nuestras filas. Tras haberlos asesinado a todos mi señor Luf Kal Voman, ha desatado una fuerzas infernales que han reanimado poco a poco a todos aquellos habitantes que no estaban demasiado mutilados como para permanecer en pie. Hemos tenido que rematar algunos desechos que no servirían para la batalla, cuerpos seccionados que se arrastraban por el suelo y la mayoría de los niños.
Este acto, junto a la logística que hemos desplegado me ha sorprendido. Guardo recuerdos, visiones en los que mi espada se detenía ante los niños, ante las mujeres; ante los ancianos. Sin embargo ahora mi brazo ha sido firme, cualquier enemigo con vida que se cruzara delante mío debía ser sacrificado, no se porque antes podía tener ese tipo de dudas… Ahora todo es tan fácil; matar, moverse, hacer aquello para lo que nos han creado. Era un espectáculo digno de ver, el regimiento desplazándose durante toda la noche sin ningún atisbo de cansancio; atacar el primer poblado en plena oscuridad, percibiendo la esencia vital de nuestras victimas, ver a todo el regimiento actuando al unísono sin necesidad de gritos confusos y desesperados en medio de la refriega, solo el tétrico sonido de los tambores. Era algo mágico, algo …
Día 16
Nuestras fuerzas aumentan, nuestro poder también. Recién han llegado al campamento un regimiento de poderosos caballeros montados. Pude reconocer el emblema corrompido de su estandarte, la casa noble de Heldor y al frente de todos ellos al conde Mikael Bonn o más bien el recuerdo tenebroso del noble guerrero que fue. La historia del conde es una historia de honor, nobleza y justicia, un gran hombre amado por su pueblo. Decía la historia que partió junto a sus caballeros en lucha contra el poder del caos, nunca más se supo de el, tal vez eso fuera lo mejor para aquellos que un día le amaron, ya que de volver a cruzarse sus destinos sería para que Mikael reclamase sus vidas.
Junto a ellos llegó otro poderoso vampiro, un guerrero con negra armadura y ojos capaces de atravesar el metal, sin duda una bestia dormía dentro del cuerpo de ese hombre y no me gustaría estar delante cuando esta se despierte. Se presento ante mi señor en una muestra de respeto, no sin cierta arrogancia. Pude escuchar su nombre entre el sonido de sus mentes: Zvonimir, así se llamaba el joven vampiro, si es que se puede llamar joven a un despiadado cazador de 200 años. Manteniendo su arrogancia miro hacia alrededor evaluando las tropas y una mueca de desprecio apareció en su rostro, sin duda no seríamos oponentes para el, así que solo cabe esperar que sus habilidades marciales estén a la altura de su arrogancia.
Día 21
Lo hermoso de la muerte es sin duda poder conocer los secretos de aquellos que duermen. Durante días nuestro señor ha permanecido en reposo; mientras tanto, podíamos sentir la energía oscura concentrándose en torno a nosotros, crepitando vivazmente como una hoguera alimentada de forma constante con leña seca. Finalmente, los vagos recuerdos de mi alma me han recordado el motivo de su meditación: “Geheimnisnacht”. En el otro lado durante esta noche los vivos tratarán de hablar con los muertos, de hacerles saber que aún les recuerdan. ¡Necios!, si supieran lo que implica hacernos volver sus deseos se tornarían en pesadillas, y sin embargo a sus creencias no les faltan razón, pues nuestro señor ha traído desde el otro la más horrible de las leyendas: las almas de los hermanos “Cimarrón”: tres brujos asesinos de mujeres y niño, depravados devoradores de hombres y poseedores de una maldad sin límites, cruzaron durante el Geheimnisnacht el gran abismo que separa a los muertos de vivos, acompañados de los cientos de almas de aquellos a los que dieron muerte en vida, para jurar lealtad a mi señor pidiendo solo como recompensa la esencia vital de los vivos a los que dieran caza. Solo oír su nombre y nuestros enemigos huirán sin presentar batalla. Mas su presencia no nos causa temor alguno, con la muerte abandonamos las pasiones humanas; el miedo, la desconfianza, la piedad… todas ellas no nos pertenecen, las hemos dejado como sufrimiento de los vivos, pues somos la pesadilla que atormenta sus almas, la reencarnación de la desesperación de los hombres, la promesa de que no habrá futuro para sus hijos.
Con nosotros está el arma más poderosa, las propias almas de nuestros enemigos, traídas del más allá para luchar por nosotros.
Dia 30
Nuestra primera gran batalla, nuestra primera gran victoria, y para más gloría nuestro regimiento como pilar del ejercito, con nuestro señor Lurf Kal Voman combatiendo a nuestro lado, matando a un enemigo con cada golpe de su espada. Era impresionante movernos como uno solo, ver a nuestros rivales temblar mientras nos manteníamos impasibles avanzando para darles muerte. ¡Sin prisioneros, sin piedad! Todos y cada uno cayendo bajo nuestras espadas, mientras nuestro señor reanimaba sus cuerpos para enfrentarlos a sus antiguos camaradas; muchos de ellos ni siquiera se atrevieron a alzar las espadas mientras sus antiguos compañeros reclamaban ahora sus vidas.
Se que en mi anterior vida temía a la muerte, mi señor me lo ha dicho. Sin embargo ahora se que la muerte es renacer como algo superior. Todo lo que te hacía débil desparece y solo queda la mayor virtud del guerrero, la templanza; es como viento que se lleva la arena para descubrir la dura piedra escondida.
Por ello, mi señor, Kal Voman, tal como hice en una vida anterior, solo puedo hincar la rodilla en el suelo, mirar humildemente las manos del poderoso guerrero en el que me habéis convertido y daros las gracias.